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El zapatero miron

Le 13 avril 2015, 18:46 dans Humeurs 0

Las mujeres serían encantadoras si uno pudiera caer en sus brazos sin la necesidad de caer en sus manos. Yo admiro a las mujeres. Admiro el envoltorio de vivos y llamativos colores pero huyo como alma que lleva el diablo del envenenado regalo que todas ocultan en su interior. Prefiero limitarme a mirar. Por eso (y no por ningún otro motivo) soy un voyeur. Un mirón. Un de esos mal llamados viejos verdes que echa un rápido vistazo a los escotes y las piernas de toda mujer que se cruce a mi paso. Uno de esos tipos que siempre pasea con gafas de sol (incluso en pleno invierno y lloviendo) para que nadie mire mis furtivas miradas. Si, un mirón "de esos". Exacto. Habéis acertado. ¿Qué tiene de malo? La gente se viste en mayor o menor medida para ser mirados.

¿Qué debería hacer? ¿Arrancarme los ojos? La condición de mirón está desprestigiada precisamente por aquellas que lo alientan. "¿Y tu que miras?" suelen preguntarme mujeres de grandes escotes y cortas faldas. Bueno… yo no miraría nada si ellas no se vistiesen de esa manera. Ya lo dijo Oscar Wilde "Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente, mírela, no la escuche." Yo me limito a mirarlas, de arriba a abajo. Después de abajo a arriba. Finalmente en todas direcciones. Adivinar sus pechos, sus formas, sus colores, sus texturas. Olerlas. Rozarlas. Mirarlas. Necesito el verano para salir a la calle y ver esas livianas texturas, esas faldas mínimas, esas camisetas impúdicas. Viva el verano, vivan las mujeres.

Mucha gente se preguntara como es la vida de alguien como yo. La respuesta es simple. Mi vida no se diferencia en exceso de las vuestras. Vosotros miráis, yo simplemente sostengo la mirada unos segundos más. Vosotros pedís perdón cuando tropezáis con vuestros semejantes, yo simplemente doy gracias porque esos casuales roces formen parte de nuestra vida. ¿Qué sucedería si descubrieseis a vuestra vecina del piso de enfrente completamente desnuda paseando por casa? ¿Verdad que la curiosidad os impediría apartar la vista? Bien, para un tipo como yo todas las mujeres con las que me cruzo son la vecina de enfrente. Necesito ver más. Unos centímetros de piel más que vosotros. Aquello que esconden. Pieles blancas sin broncear. Necesito eso y más. Mi vida no es demasiado diferente a la vuestra ni mi profesión tampoco.

Trabajo en una zapatería. La mejor de las profesiones. ¿Por que? No, olvidad esa estúpida idea. No soy ningún fetichista de los pies. Soy un fetichista de la mujer entera, no solo de sus pies. Dejadme que os cuente. Las mujeres cuando acuden a las zapaterías se sientan en incómodos taburetes o sillas, algún silloncito desvencijado o bien en una especie de gradas de madera. ¿Solamente yo me he dado cuenta de lo terrible de los asientos de las zapaterías? Bueno, no importa. Lo verdaderamente importante son esos escotes que se abren completamente cuando mis clientas se agachan para probarse los zapatos. Es en esos momentos que estoy completamente a salvo pues ellas se dedican a atarse cordones, hebillas, etc.

Incapaces de advertir mis miradas a sus escotes que se abren maravillosamente mostrándome esa maravillosa comunión que es la ropa interior en la piel de una mujer. Tengo clientas de todas las edades, razas y condiciones y todos y cada uno de sus escotes son magníficos. Más de una vez he tenido que salir corriendo hacia la trastienda con la excusa de buscar otro modelo o talla pero con una erección que hubiese podido traspasar el más tenaz de los tejanos. Alguna vez me he masturbado rápidamente en esa trastienda. Me conozco de memoria los escotes de todas las mujeres del barrio. Los pechos inflados y turgentes de la panadera con esos sostenes blancos de algodón. Los pechos pequeños y magníficos de una de las vecinas del mismo inmueble, siempre sostenidos por un pequeño sujetador semitransparente que me permite adivinar sus pezones. Los pechos antaño gravitatorios y ahora ajados de la anciana vendedora de cupones de la once.

Los pechos púberes, suaves y cambiantes de las niñas del barrio. Lo se… es inmoral. Pero incluso el peor de los escotes es el mejor paraíso para mí. Nunca les haría nada reprochable a ninguna de esas mujeres pero tampoco nunca podría dejar de observar sus escotes. Solo soy un mirón. Un vendedor de zapatos que espera diligente a que la clienta se pruebe cuantos más zapatos mejor para posar mi vista en sus escotes cuanto mas tiempo mejor. No pido más. Pero tampoco menos. No sabría vivir con menos.

Dijo el sabio que no hay en el mundo nada peor que una mujer, excepto otra mujer. Estaba completamente equivocado. No hay en el mundo nada mejor que una mujer… excepto el escote de otra mujer.

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Reventando el culo de una chica

Le 22 octobre 2014, 19:11 dans Humeurs 0

Dieciseis años y ya sabe follar por todos sitios

Esto pasó hace unos años, sobre los veintidós años, tenía una novia llamada Diana, de unos dieciseis años, la verdad es que solo la quería para follármela y que me la mamara, ya hacia un tiempo que le hice perder la virginidad, pues por lo demás yo pasaba de ella, me encantaba tener la sensación de estar con una niña, y a ella al revés, típico de esas edades, donde vas con tu grupo de amigos, y tienes que empezar a chulear delante de tu gente de lo que has hecho ya con las tías. Diana era morena, pelo largo, guapa de cara, 1,60, ojos marrones, no muchas tetas, pero uno de los mejores culos del mundo, era impresionante.

Un día, mi amigo Juan, me dijo que me tenía que contar una cosa, yo pensaba que era una tontería típica, pero cuando me lo dijo me quedé sorprendido, decía que el viernes anterior se había tirado a mi novia, que fue debido al alcohol que habían bebido, que lo sentía, yo no le di mucha importancia, pues pasaba de esa tía, solo la quería para pasar el rato, así que le dije que me contase que pasó.

Me dijo que Diana salió ese viernes con sus amigas, y cuando fueron a un bar coincidieron en él, Juan no es que fuese el mejor tío de mi grupo, pues no es muy guapo fotos porno xxx y está rellenito. Diana iba vestida con una mini falda negra, un top rojo, ajustado, y unas botas altas negras. Se pusieron a bebe copas, chupitos, hasta que ambos se pusieron ya un poco tocados por el alcohol.

Según dice Juan, se le fue la cabeza, y empezó a piropear a Diana, y a bailar de forma sexy junto a ella, para más tarde empezar a cebarse con su culo, diciéndole cosas, que lo tenía precioso, que era el más bonito que había visto, así un buen rato. Momentos después, Juan dice que le pidió a Diana que le dejara tocarle el culo, ella se negó, pero mi amigo siguió, pidiéndoselo muchas veces. Luego la conversación se dirigió a sitios más fuertes, pues según dice Juan le pidió a Diana que quería follarse su culo, directamente, Diana ya casi no se podía tener en pie, pero le contestó que no, Juan insistió, pero ella seguía con que no. Él al ver que ella no quería cambió de táctica, empezó a picarla, a decirle que no se atrevía, que seguiría siendo una niñata siempre, Diana seguía respondiendo que no, hasta que tras darle mucho la tabarra, ella cedió, y le dijo finalmente que sí. Salieron del bar y se fueron a casa de Juan que estaba solo esa noche, estaba a cinco minutos andando.

Por el camino, a parte de sobarla, le decía que le iba a doler, y que luego no se podía echar atrás, que si no quería que lo dijera ahora porque luego iba a ser peor, la tajada se le fue quitando a ella, sabedora de que se le avecinaban sensaciones fuertes. Al momento, llegaron a su casa y subimos.

Entraron en el salón, Diana soltó el bolso, Juan dice que ya estaba empalmado, le ordenó a ella que se quitara el tanga, Diana lo hizo sin demora, para a continuación decirle que se pusiera a cuatro patas Mujeres desnudas galerias xxx en el sofá, cosa que hizo. Él se puso detrás de ella, se bajó los pantalones, sin darle ni besos, ni toqueteos, ni nada, ni siquiera Diana le vio la polla a Juan, ni este le vio las tetas a ella. Seguidamente le subió la falda, dejando al descubierto su coñito coronado por su ano, estaba depilado, los pocos pelos que les habían salido se los había rasurado, solo se había dejado una perillita en su monte de venus.

Juan dice que le tiró un salivazo en el ano, lubricó un poco este con el dedo, sin esmerarse, y sin demora empezó a metérsela por el culo. Cuando metió la cabeza, ella se echó para delante, soltándose, porque le dolía, hizo lo mismo otra vez, y Diana se soltó echándose para delante, hasta que ya no podía echarse más para delante y se la intentó meter otra vez, como no había espacio, y además él la sujeto del pelo, se la fue metiendo hasta que llegó al fondo, el ultimo trozo lo metió de un empujón, como un hierro ardiendo fue la sensación de ella, a él le dolió un poco, pero se le pasó rápido, así clavada y sin moverse permanecieron un instante.

Diana intentó quitarse, pero la tenía bien agarrada, ella gritaba bastante de dolor,

acostumbrado un poco el ano a su polla, Juan empezó a darle, al principio despacio, para progresivamente luego cuando le fue cogiendo el gustillo más rápido. Juan me dijo que tenía la sensación de cómo si estuviera violando a alguien, que era muy placentero, que sabía que Diana era una puta, pero que no se imaginaba que podía a llegar a ser tan zorra.

Pasado unos minutos, Diana no aguantaba más, dejó de sujetarse con las extremidades a cuatro patas, y se tumbó en el sofá, se quedó tumbada, a Juan no le importó, y volvió a metérsela en esa postura, ella no podía moverse, le estaba partiendo bien el culo, ella empezó a llorar, diciéndole que no podía más, que le dolía mucho, él le dijo que ya terminaba, y dicho y echo, momentos después, sacó su pene del culo, y se corrió, soltando el semen en la minifalda de Diana, la cual llenó por completo, y algo las piernas y el culo.

Tras esto, Juan dice que se puso a ver la televisión, un programa de motos, Diana quedó más de una hora tirada en la misma posición, dolorida, no queriéndose mover para que se le pasase el efecto de la penetración anal. Juan dice que desde donde él estaba podía ver el culo abierto y enrojecido de Diana, mientras esta seguía llorando, a sus dieciseis años, esta niña había vivido sensaciones muy fuertes.

Pasado este tiempo, Diana se volvió a poner el tanga para irse, pero Juan dice que antes se puso a su lado y se estuvieron enrollando un rato, mientras ella lloraba, eso le gustaba a él mucho, después le tocó un poco las tetas y la dejo irse a su casa con la minifalda llena de semen, el cual no le dejó que limpiara.

Yo le dije que muy bien por él, que así se notaba que lo que yo hacia con Diana estaba fundamentado, que esa niña solo servía para follar, para irle quitando los calentamientos a todos.

Web: gatitas perversas

Una putita más para la biblioteca

Le 22 octobre 2014, 19:08 dans Humeurs 0

Que tal amigos de Todorelatos, de nueva cuenta para contarles de lo último que me ha sucedido en mi trabajo.

 

Como recordaran trabajo como bibliotecario en una escuela en México D.F., y ya he tenido varias experiencias sexuales en mi empleo.

 

Ahora fue con una alumna de esta escuela la cual actualmente cursa el 5 semestre de la licenciatura en relaciones comerciales, se llama Sandra, ella es morena un poco alta, delgada, tiene unos senos pequeños pero muy exquisitos, unas caderas que de verdad amigos están muy ricas.

 

Bueno pues todo inicio cuando ella entro llorando a la biblioteca, y la atendí me dijo que necesitaba llorar porque acababa de tener una discusión con su novio, le preste como todo caballero mi hombro para que desahogara, me platico a grandes rasgos lo que le había sucedido, y al final de su plática me dijo que quería pagarle con la misma moneda a su pareja. A lo cual yo estaba más que dispuesto a ayudarle pues desde que nos hicimos amigos siempre me ha gustado.

 

Empecé con lo clásico que hago cuando tengo un encuentro sexual aquí en la biblioteca, cerré la puerta con llave y apague las luces de la sala de estudio, dejando prendidas únicamente las del acervo.

 

Cuando terminé la abracé tiernamente, nos empezamos a besar, baje a acariciarle sus nalgas, su cintura, iba subiendo con mis manos por todo su cuerpo, empecé a quitarle su chamarra, ella me iba quitando mi saco, cuando terminó de sacármelo, me bajo el cierre de mi pantalón y extrajo de su prisión mi verga que ya estaba completamente erguida, y dura, lista para que ella la disfrutara.

 

Yo seguí desnudándola, le quite su blusita y su brassier, cuando empecé a bajar su pantalón me di cuenta que traía una pequeña y diminuta tanga que apenas si le tapaba su conchita, pera este momento ella tenía varios de sus flujos vaginales deslizándose por sus piernas, baje de inmediato a lamer esos líquidos comics XXX gratis tan deliciosos, subí lentamente por entre sus piernas hasta llegar a su monte de Venus, la senté en una mesa, le abrí las piernas, y empecé a jugar con su clítoris, ella empezaba a gemir muy rico, y eso es algo que a mi prende aún más, estaba yo en mi labor con su conchita cuando sentí que ya le venía un tercer orgasmo, se bajó de la mesa, y me senté en su lugar entonces empezó lo mejor, me regaló una mamada de campeonato, pues se metía toda mi verga a su boca, sentía mis testículos como golpeaban con su barbilla.

 

Estaba mamando tan rico, que hizo que mi eyaculación tardara mucho más tiempo, cuando ella sintió que estaba ya a punto para ser penetrada, se saco mi verga de la boca, y se puso recargada contra la pared y con las nalgas paradas, era un espectáculo maravilloso, su culo a mi disposición listo para ser taladrado por mis 21 cms. Empecé a jugar con la cabeza de mi verga con su concha, la fui metiendo lentamente, para no lastimarla, ella solo emitió un leve gemido, ya cuando tenía media verga dentro me pidió que se la dejara ir de un golpe.

 

Y así lo hice le metí hasta la empuñadura, y empezó el mete y saca, estuve bombeándola casi 15 minutos, en diferentes posiciones, Sandra llevaba casi 3 orgasmos más, y quería tener más aunque no lo crean estimados lectores, entonces para esto me pidió que se la metiera por el culo, ella era virgen de ahí, y quería que yo la enculara, empecé a lamer un poco su ano para dilatarlo un poco, le metía uno o dos, hasta que lo sentí ya dilatado empecé a tratar de meterle mi verga, poco a poco, se la iba metiendo y ella solo atinaba a morderse los labios del dolor, hasta que me dijo "métela rápido cabrón enculame papito, metela hasta el fondo" y así fue, se le metí de un golpe, podía sentir como mis huevos pegaban con sus nalgas, su culo me apretaba demasiado mi verga que sentía que me iba a venir en su culo, así estuvimos como 5 minutos, cuando ya me iba a venir, me salí de ella, y le puse mi tranca en su boca, todavía alcanzó a mamarme un poco cuando termine dentro de su boca, le mandaba muchos chorros de caliente leche, que ella tragó casi en su totalidad, solo dejó escapara dos hilillos de semen por las comisuras de sus labios, mismos que ella limpio con sus dedos y luego los chupo.

 

Nos levantamos, nos vestimos y nos volvimos a besar, no sin antes decirme ella, # quiero que seas mi verga personal y de nadie más, quiero que me cojas cuando quieras y cuando yo quiera, esta verga (me agarro de mi verga sobre mi pantalón), es para mi ", a lo que respondí, claro preciosa cuando gustes, sabes que aquí estaré esperando para darte tu ración de verga.

 

Sellamos el pacto con un rico beso, se despidió de mí y salió de la biblioteca.

Espero que les haya agradado este nuevo relato, espero comentarios a mi correo www. comics porno .com o si lo desean las lectoras de esta página añadanme a su messenger.

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